Howard Enquitius - Historia

Howard Enquitius · 7 · 150
Los orígenes de una mente (in)comprendida
A miles de trillones de milenios luz de la Tierra, en el majestuoso planeta Haiks, nació Howard. Un ser de una inteligencia tan abrumadora que ni siquiera la "Magia" (el sistema tecnológico perfecto que gobernaba su mundo) pudo comprender.

Howard padece una peculiar condición llamada Tragsíntesis. ¿Los síntomas? Ser un auténtico desastre, torpe y un imán para el caos en su vida cotidiana, pero poseer una brillantez y astucia inigualables cuando hay un caso de investigación entre manos. La Magia, incapaz de tolerar un fallo en su sistema perfecto, lo desterró a la Tierra en el año 524 d.C. junto a Eric, su fiel (y sufridor) científico personal, quien años más tarde desarrollaría la fórmula de la inmortalidad para ambos.

Durante siglos, Howard dirigió en secreto la agencia de detectives más prestigiosa del planeta. Con su mano derecha John (al que le debe un par de dientes incisivos) y el novato Samuel, resolvieron los casos más complejos que los gobiernos mundiales no podían manejar. Howard era el terror de los criminales... y el terror de las aseguradoras de coches de sus compañeros.

Pero nada dura para siempre. Tras una serie de catastróficas desdichas financieras (y unas cuantas demandas por daños a terceros en piscinas municipales), los fondos se agotaron. John y Samuel tomaron caminos separados por el bien de su salud mental, y la legendaria agencia de detectives se declaró en bancarrota absoluta.

Aterrizaje en Los Santos y el sueño de la placa
Con los bolsillos vacíos pero con el sentido de la justicia intacto, Howard metió sus bañadores de los años 20 en una maleta y compró un billete de ida a la ciudad de las oportunidades: Los Santos.

Su objetivo es claro: ya que no puede dirigir su propia agencia, opositara para entrar en la Policía de Los Santos (LSPD / LSSD). El mundo criminal de esta ciudad necesita una mente maestra de su calibre para restaurar el orden. Sin embargo, las academias de policía exigen tiempo y preparación, y un genio intergaláctico también necesita comer.

El "Escudo" y la Leche de Mirra (El trauma del basurero)
Su primera incursión laboral fue en el servicio de recogida de basuras. Howard, buscando desesperadamente protección contra los gérmenes de este planeta tan sucio, pecó de ingenuo. Un compañero veterano, viendo lo "zoquete" que podía llegar a ser Howard en su día a día, le ofreció un trato especial: "Leche de Mirra" a cambio de un "Escudo" protector.

Howard, pensando en términos de mística intergaláctica y defensas biológicas, aceptó el intercambio con ilusión. No hace falta decir que la "leche de mi-rabo" no era precisamente un suplemento vitamínico de Haiks, y el "escudo" que recibió... bueno, digamos que Howard aprendió por las malas que en la basura de Los Santos hay más peligros humanos que bacteriológicos. Tras las insinuaciones constantes de sus compañeros y el disgusto estomacal de haber ingerido "residuos" que él juraría que eran tupperwares, decidió que su cuerpo —ese que tanto alaba la mirada femenina— merecía un entorno más limpio.

El Camionero de la "Harina" y la Vaca Lola
Ahora, Howard recorre las carreteras de la ciudad a lomos de un camión. Es un trabajo solitario, ideal para evitar que le ofrezcan más "leches" extrañas. Sin embargo, su cabina es un festival de contrastes:

La Playlist de la Justicia: Howard se toma muy en serio su futura oposición a policía. Por eso, en sus viajes, se machaca el Código Penal. Pero como su cerebro de Haiks necesita estímulos variados para no aburrirse, alterna los artículos legales con música de alta complejidad intelectual: La Vaca Lola.

"Artículo 14. Uso de la fuerza... ¡LA VACA LOLA, LA VACA LOLA, TIENE CABEZA Y TIENE COLA!... Artículo 15. Derechos del detenido... ¡Y HACE MOOO!"

El Transportista de "Harina": Gracias a su puntualidad y a que no hace preguntas, Howard se ha ganado una fama envidiable entre ciertos empresarios del puerto. A veces le pagan el triple por cargar sacos de una "harina" blanquecina muy fina. Howard, en su infinita ingenuidad cotidiana, está convencido de que Los Santos tiene una crisis de celíacos o que hay una fiebre por hacer pasteles en el desierto. Él simplemente entrega la "mercancía", cobra sus generosas propinas y se siente orgulloso de ayudar a la industria repostera de la ciudad mientras sueña con el día en que pueda confiscar esa misma harina con su uniforme puesto.

Howard está ahorrando cada dólar (y cada gramo de esa harina de "repostería") para presentarse a las oposiciones. Los Santos necesita un detective que sepa distinguir un asesinato de un suicidio a diez kilómetros, aunque sea el mismo hombre que es capaz de resbalarse con su propia sombra en la ducha.

¿Están los ciudadanos preparados para Howard? Seguramente no. ¿Está Howard preparado para Los Santos? Tampoco, pero tiene un camión lleno de harina y el Código Penal memorizado a ritmo de canciones infantiles.

En los próximos mensajes de este hilo estaré publicando mis hazañas como si Howard lo estuviera escribiendo a modo de diario personal o red social de Howard
« Última Modificación: Marzo 27, 2026, 06:04:04 am por Howard Enquitius »

Suerte.
me muteó mi "amigo" por decirle marihuanero incautador, terrible

Día 26/03/2026 (primer día en la ciudad)
Howard:

¿Hola? probando probando... ¿Se ha publicado esto bien? Bueno, si no se publica ya me avisaréis cuando lo leáis.

Ayer fue un día duro, conocí a un montón de gente, tanta que conocí a una especie de Testículos de Jehová pidiendo nosequé de una banda. Mira... yo soy católico y no toco ningún instrumento, osea que un poco difícil entrar en una banda sin saber tocar nada más allá de los cojones.

Más allá de eso, he conocido a Mister Potato y me he montado con él (en su coche claro). Me ha llevado a comprar ropa y he sido rehén de sus amigos de banda. En fin, esto último no era plato de buen gusto, me obligaron a perpetrar un crimen y a montarme con ellos (en el coche), a lo que yo con mi honor de hierro (como el implante dental que tengo) me negué. Gracias a Dios acabé en manos de la ley.

De primeras me metieron en el calabozo. ¡¿No tengo derecho a la incisón de presucencia?! Pero al rato pude hablar con un agente y aclarar que yo era una víctima y me dejaron libre.  8)

Además, hasta que pueda llegar a más, he encontrado mi trabajo ideal. A ver si lo acertáis. Os doy dos pistas: paja y leche... ¡¡De granjero!! Creo que debemos proteger la founa y la flara de este mundo y estas vaquitas lecheras necesitan ser escoltadas por un profesional altamente capacitado como yo. ¿Quién mejor que yo? Nadie  ;)

Esta noche he dormido de maravilla, como aún no tengo casa, he dormido en el casino. Sí sí, he aparcado mi furgoneta en el casino y he dormido en la parte trasera.  A ver, ha hecho frío, pero mearme encima me reconfortaba. ¿Alguien me lavaría mi ropa? Mi técnica térmica es infalible pero deja olor.

Bueno, ya os iré contando como me va en la ciudad. A lo mejor cada semana dejo un mensajito. Un besito pa todos
« Última Modificación: Marzo 27, 2026, 06:59:17 am por Howard Enquitius »

Buena biografía
R - E - S - I - S - T - A - N - C - E   THE BEST ORGANIZATION


Día 01/04/2026 (primera semana en la ciudad)

Parece que fue hace una semana que vine a Los Santos... Bueno, realmente fue hace una semana, pero con mi intensidad parece un siglo. Tengo que confesar que ha sido una semana de una dureza muscular tremenda, pero he hecho tantos amigos que me abrumo. ¿Sabéis en el colegio cuando los niños molestaban a la que les gustaba? Pues conmigo la ciudad está desatada. Soy un auténtico rompecalzones. La gente no para de enviarme al hospital de tanto quererme; se ve que mi físico les provoca una ansiedad amorosa que solo saben expresar con bates de béisbol. Y lo mejor es que, en cuanto me dan el alta, en la misma puerta me espera otro aluvión de amor... ¡es un no parar de recibir caricias de hierro en forma de balas!

Además, he tenido el encuentro del siglo. He conocido al Arcángel Gabriel. Muy guapo el muchacho, las cosas como son. Se ve que le han desterrado del cielo (seguro que por exceso de belleza, que ya sabemos que entre los ángeles hay mucha envidia con el tema de la manicura). Ahora entiendo por qué esta ciudad se llama "Los Santos": tener a un ex-arcángel reconvertido en granjero escoltando vacas conmigo y tanto amor y roce intenso en casi cada esquina.

Sin embargo, he detectado una pobreza extrema que me rompe el alma. No paro de encontrarme a ciudadanos necesitados que me apuntan con pistolas de esas de plástico brillante y me piden monedas. Los Santos tiene un gran problema con las ayudas económicas; la gente está tan desesperada que te piden el coche para ir a buscar su dignidad, porque comida les sobra, se les ve muy rellenos. ¡Ah! Y hay una plaga de sordomudez. Les hablas y solo saltan o te miran con los ojos en blanco (y no es por comer doritos). ¿Acaso dan una paguita por tener esa tara? Porque si es así, igual me interesa hacerme el mudo una tarde para pagarme un capricho.

Dejando al margen lo mucho que me aman y la forma tan carasteristica que tienen de demostrarlo, debo decir que ya tengo una posada digna de mi caché. Duermo pegado a la comisaría de policía, para estar siempre protegido al lado de la ley, como debe ser entre colegas de alto rango. Es un lugar adaptado: refugio de cemento armado, un sofá con ventilación natural (por los rotos) y una hoguera de diseño minimalista. Estamos de un resguardado debajo del puentecito que da gusto. Me cuesta 20$ la noche, pero es un hotel de mil estrellas (las que veo cuando me pegan). Por la mañana, me dejan el tremendo buffet desayuno dentro de un contenedor de hierro; solo hay que levantar la tapa y elegir entre el cruasán sudado o el resto de pizza con moho noble. Alta cocina, señores.

Si me veis pasar con mi furgoneta rosa chicle y verde moco, no os quedéis mirando mucho que el brillo os puede quemar las pupilas. ¿Alguien conoce un buen oculista parta mi ojo derecho?  Cualquier cosa me escribís a 587 3156.